Se trata de una sesión prolongada, de tres horas de duración, donde el paciente se relaja de manera muy efectiva, permaneciendo siempre despierto y consciente. El material psicológico o espiritual que aflora usualmente en esa sesión le permite casi siempre entender, modificar o sanar problemas o situaciones en las que estaba atorado desde muchísimo tiempo atrás. Una alternativa interesante es realizarla en dos pasos: Una primera sesión de una hora de duración donde el paciente expone su caso y se establece el rapport con el terapeuta y una sesión posterior de dos horas donde se efectúa la regresión propiamente dicha. Eso le permite además al paciente tomar la decisión de hacer o no la regresión después de haber conocido y conversado con el terapeuta.